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Jorge Molina

Estamos asistiendo a un escenario muy abierto en el que el anuncio de nuevas elecciones generales no es descartable.

En estos días hemos asistido a algunas noticias sobre asuntos relacionados con la judicatura que nos pueden hacer pensar si no ha llegado el momento de replantearse algunas transferencias autonómicas.

Los últimos movimientos en Ciudadanos merecen algún comentario.

Pactos, pactos, y más pactos; acuerdos, acuerdos y más acuerdos. Estamos agotados de tantas noticias repetidas que ya nos resultan cansinas, pero muchos de esos acuerdos, de esos pactos entre partidos, además, no dejan de sorprendernos.

En estos día hemos conocido que había unos 14.000 millones de subvenciones públicas que carecían de evaluación, según la AIReF, hecho que alumbra este artículo.

Después de las generales, nos enfrentamos a las municipales, europeas y autonómicas. Muchas elecciones y mucha responsabilidad en un momento de incertidumbres.

Muchas son las interpretaciones de los resultados electorales y seguro que serán acertadas, por lo que poco se puede añadir, aunque como siempre hay matices que nos pueden llevar a la reflexión.

De repente todo el mundo se acuerda y reconoce que existen territorios de una, dos y tres velocidades dentro de nuestros país. ¡Los milagros de las elecciones!

Las últimas sentencias de los tribunales contra la Agencia Tributaria ponen en cuestión el papel del Estado.

Se acabaron las campañas. Ahora asistimos cansinamente al chalaneo para formar gobierno. Alguna formación ha puesto la caja de las pensiones, entre otras cosas, como moneda de cambio por su voto a la investidura. Hablemos de pensiones, ahí van algunas pinceladas.

Estamos viendo las declaraciones de bienes que están haciendo nuestros parlamentarios, y no dejamos de asistir sorprendidos con algunas cifras.

Tenemos resultados electorales. Ahora tocaría empezar a trabajar y que se ganen el sueldo nuestros políticos, pero nos han dado y nos siguen dando lecciones. Hablemos de algunas de ellas.

En su momento hablábamos de los políticos pez, esos con corta memoria y sus «diálogos de besugos». Hoy seguimos hablando de otra subespecie, los peces amarillos. Habrá que ironizar con tanta pesadez electoral.

Con los viernes sociales, las contrapartidas a independentistas, nacionalistas y apoyos de filoterroristas nos obligan a analizar nuestro pasado y futuro inmediato.

En medio del rifirrafe político se echan de menos propuestas transformadoras y el compromiso real para encararlas.